Abandonaste mis sueños y te convertiste en mi realidad...
No hubo nervios ni ansiedad, algo raro en mi. Sentía que no podíamos escapar a ese momento ... en el tiempo, Dios había escrito en algún papel que pasaría.
Te ví, te sentí ... sonreí y me entregué.
¡Dejamos nuestra primer huella en el destino!
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